El pasado fin de semana, durante nuestro Seminario Nacional JKA Colombia, nos reunimos instructores, cinturones negros, practicantes, padres de familia y amigos alrededor de varias practicas intensa.
Hubo cansancio.
Hubo correcciones.
Hubo exigencia.
Y para muchos, también hubo nervios, porque al final del seminario se realizaron los exámenes de ascenso de grado.
Desde afuera, alguien podría pensar que un seminario de Karate es simplemente un espacio para mejorar la técnica, aprender un kata, prepararse para un examen o practicar con mayor intensidad.
Y aunque todo eso hace parte de la práctica, el verdadero propósito de nuestro Karate es mucho más profundo.
La pregunta que debemos hacernos no es solamente qué técnica vamos a aprender, qué grado vamos a presentar o qué resultado esperamos obtener.
La pregunta fundamental es:
¿Por qué practicamos Karate?
El Sentido Profundo Del Karate Do
Nakayama Sensei escribió una definición que considero esencial para comprender nuestro arte:
“El objetivo final del Karate Do no es decidir quién gana y quién pierde. Su verdadera esencia es el desarrollo del carácter de las personas a través de una práctica intensa, para que el karateka pueda superar cualquier obstáculo, tangible o intangible, en su vida diaria.”
Esa enseñanza trasmite con gran claridad el sentido de nuestra práctica.
Nosotros no practicamos Karate únicamente para golpear más fuerte, movernos más rápido o ganar una competencia. Practicamos Karate como un camino de vida para formar carácter, inculcar disciplina, respeto y autocontrol.
En la tradición japonesa, a ese enfoque se le llama BUDO.
El verdadero propósito del BUDO Karate no es formar campeones. El verdadero propósito del BUDO Karate es formar seres humanos con carácter.
Por supuesto, la competencia es importante y también tiene enseñanzas muy valiosas. Un examen puede ser importante. Una medalla puede ser motivo de alegría. Un nuevo cinturón representa un logro significativo dentro del proceso.
Pero nada de eso debe confundirse con el objetivo principal de nuestro Karate.
La técnica es el medio.
El carácter es el propósito.
La Dificultad También Educa
Vivimos en una época en la que muchas veces queremos evitar cualquier dificultad, especialmente a nuestros hijos.
Queremos evitarles la frustración.
Queremos evitarles el fracaso.
Queremos evitarles el cansancio.
Queremos evitarles el sufrimiento.
Y eso, normalmente, nace del amor.
Pero como padres, instructores y practicantes debemos hacernos una pregunta:
¿Queremos formar personas que solo estén preparadas para una vida cómoda, o queremos ayudar a formar personas capaces de enfrentar las dificultades inevitables de la vida?
Porque tarde o temprano llegarán los problemas.
Llegarán los obstáculos.
Llegarán las decepciones.
Llegarán las derrotas.
Llegarán los momentos en los que las cosas no salgan como esperábamos.
Y cuando ese momento llegue, la vida no nos preguntará qué cinturón tenemos ni cuántas medallas hemos ganado.
Lo que realmente importará será la fortaleza de nuestro carácter.
Por eso la practicar Karate Do es tan valioso. Porque en el Dojo se aprende algo que hoy es cada vez más escaso: se aprende a esforzarse, a perseverar, a aceptar la corrección, a caer y levantarse, a continuar trabajando incluso cuando las cosas no salen como uno quisiera.
Esas lecciones son mucho más importantes que cualquier medalla o cualquier cinturón.
Exigir No Es Maltratar
En Karate, la exigencia ocupa un lugar fundamental.
Pero es importante comprenderla correctamente.
Exigir no significa maltratar.
Exigir no significa humillar.
Exigir no significa desconocer la dignidad del alumno.
Exigir significa creer en el potencial de una persona.
Un instructor serio no corrige para disminuir al estudiante. Corrige para ayudarlo a crecer. Corrige porque sabe que dentro de cada practicante hay una posibilidad de mejora que muchas veces todavía no ha sido descubierta por el propio alumno.
Por eso repetimos.
Por eso insistimos.
Por eso corregimos.
Por eso cuidamos los detalles.
No solo en la técnica sino también en los protocolos y en las maneras
Porque el Karate Do no se construye desde la comodidad, sino desde la práctica constante, la disciplina y la voluntad de superarse.
La corrección, cuando nace del respeto y de una verdadera intención formativa, es una expresión de amor y vocación.
Quien exige con respeto no destruye.
Quien exige con respeto forma.
Gaman 我慢
Palabra japonesa que expresa muy bien el espíritu de Perseverar Con Paciencia Y Dignidad
Gaman puede entenderse como la capacidad de soportar la dificultad con paciencia, dignidad y autocontrol. Es la capacidad de mantenerse firme, de perseverar y de continuar haciendo lo correcto incluso cuando resulta difícil.
Gran parte del Karate consiste precisamente en eso.
No se trata solamente de aprender una técnica. Se trata de desarrollar la voluntad necesaria para continuar.
Porque es imposible dominar el cuerpo si antes no aprendemos a dominar nuestra propia voluntad.
Los obstáculos más difíciles no siempre están afuera. Muchas veces están dentro de nosotros.
El ego.
La frustración.
La impaciencia.
La comodidad.
La falta de disciplina.
La tendencia a abandonar cuando el camino se vuelve difícil.
Todo practicante, sin excepción, se enfrenta en algún momento a esos obstáculos interiores.
El Dojo nos enfrenta una y otra vez con nosotros mismos. Y esa es una de las razones por las que la práctica del Karate Do tiene tanto valor.
Porque allí donde aparece la dificultad, también aparece la posibilidad de formar carácter.
El Dojo Kun como Guía de Conducta
Por eso el Dojo Kun no debe entenderse como una simple fórmula que se recita al final de la práctica.
El Dojo Kun es una guía de conducta.
Nos recuerda, una y otra vez, cuál es el verdadero sentido del camino:
Primero! Buscar la perfección del carácter.
Primero! Ser correcto, leal y puntual.
Primero! Siempre superarse.
Primero! Respeto y Cortesía hacia los demás.
Primero! Abstenerse de comportamientos violentos.
Estas cinco frases no son ideas separadas. En el fondo, todas apuntan hacia una misma dirección: la construcción de un ser humano íntegro.
Buscar la perfección del carácter exige disciplina.
Ser correcto, leal y puntual exige coherencia.
Siempre superarse exige humildad y esfuerzo.
Respetar y actuar con cortesía exige dominio del ego.
Abstenerse de comportamientos violentos exige autocontrol.
El Dojo Kun no se recita para cerrar la práctica. Se practica para orientar la vida.
El Verdadero Crecimiento
Durante un seminario, una clase, un examen o una competencia, es natural pensar en la técnica: en el movimiento, en la postura, en la velocidad, en la fuerza, en el resultado.
Pero el practicante de BUDO Karate debe aprender a hacerse preguntas más profundas:
¿Qué aspecto de mi carácter necesita fortalecerse?
¿Qué obstáculo interior necesito superar?
¿Dónde debo esforzarme más?
¿Cómo reacciono cuando me corrigen?
¿Cómo actúo cuando pierdo?
¿Cómo manejo la frustración?
¿Cómo me comporto cuando nadie me está observando?
El verdadero crecimiento comienza cuando dejamos de compararnos con los demás y empezamos a trabajar seriamente sobre nosotros mismos.
Ese es el espíritu del Karate Do.
No se trata de parecer fuerte.
Se trata de construir fortaleza real.
No se trata de aparentar disciplina.
Se trata de vivir con disciplina.
No se trata de exigir respeto.
Se trata de actuar de manera respetable.
El mayor logro del Karate Do
La técnica puede mejorar en condiciones favorables. Pero el carácter se revela y se fortalece cuando aparece la dificultad.
Por eso practicamos.
Por eso nos exigimos.
Por eso corregimos.
Por eso perseveramos.
Y por eso seguimos recorriendo este camino.
Porque al final, el mayor logro del Karate Do no es ganar un campeonato, obtener una medalla o recibir un nuevo cinturón.
El mayor logro del Karate Do es convertirnos en mejores seres humanos.
Ese es el verdadero propósito de nuestro Karate.
Armando Sensei